Garganta del Infierno

Pulse para más información sobre la ruta:

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Ruta de la Garganta de los Infiernos  en el Valle del Jerte.

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La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, incluida en la comarca natural alto-extremeña del Valle del Jerte está comprendida entre la vertiente noroeste de la Sierra de Tormantos, la vertiente sureste de la Sierra de Gredos y el Río Jerte.

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Partimos desde el campamento de Carlos V, camino de los Pilones con las retamas florecidas y los robles apuntado sus incipientes brotes verdes.

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En el tramo inicial de la ruta, seguimos por un camino que serpentea entre un bosque de robles melojos, que comparten el sustrato con otras especies árboreas y arbustivas.

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El tiempo es soleado y la temperatura agradable. Llegamos en el momento en que la naturaleza nos regala el espectáculo de la floración de los cerezos, efímera estampa que dura apenas unos días con la llegada de la primavera.

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Por la ruta a caballo entre los Pilones y el mirador del chorrero de la Virgen. Con el fin de semana el valle se llenará de visitantes que llegarán de todas partes al reclamo de la fiesta del cerezo en flor.

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La mariposa arlequín (en la foto), la pavón diurna, la puntanaranja y otros lepidópteros nos salen al paso: vuelan de acá para allá, nos saludan, se posan y se alejan para regresar de nuevo.

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Compañera del camino: euforbia o lechetrezna. Otros plantas se encuentran en plena floración como el cantueso, el torvisco, el brezo, la retama y el piorno.

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Chorrero de la Virgen desde el mirador: Arroyos, fuentes, gargantas, saltos de aguas, pozas, piscinas naturales y cascadas conforman un paisaje que en verano invitan al caminante a refrescarse y darse un baño.

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Desde mirador del Chorrero de la Virgen observamos con detalle la cascada o chorro de donde le viene el nombre con la ayuda de los prismáticos.

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Puente de Los Pilones en el paraje más concurrido y visitado por los excursionistas, que acuden los fines de semana y especialmente en verano para refrescarse en sus aguas transparentes después de la caminata.

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Los Pilones con las marmitas del gigante donde las aguas discurren sobre un bloque de granito que ha sido esculpido por la erosión de fuerte caudal. Nos encontramos en la zona más atractiva y fotografiada.

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Dando lugar a un singular paisaje constituido por una sucesión de curiosas pozas excavadas en las rocas conocidas como marmita de gigante. Sus aguas nos invitan a darnos un chapuzón.

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Seguimos la senda dejando atrás al tropel de jubilados y escolares que ya se dan por vencidos y se quedan merodeando por la zona. Continuamos senda arriba por la que se aventura solamente algún intrépido caminante. De vez en cuando en la rinconada, nos topamos con una de las cascadas que vierten en la garganta.

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Desde las cumbres, que durante el invierno almacenan las nieves hasta el valle donde transcurre el río Jerte, se precipitan tumultuosas las aguas del deshielo. Sin más ruido que el rumor de las aguas, y el trino de las aves.

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Remontamos la corriente por la ladera de su margen izquierdo hasta llegar al refugio y puente del Sacristán que podemos apreciar desde la senda.

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La ruta bordea la garganta sin cruzar por el puente del sacristán. No podemos evitar acercarnos al puente para alcanzar la otra orilla.

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Donde encontramos este refugio de pescadores al otro lado del puente para hacer un alto en el camino.

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Y contemplar la corriente entre los peñascales desde el puente del Sacristán antes de recuperar el sendero que nos conducirá hasta el Vado Cantares.

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Donde desemboca la torrentera de la Garganta del Collado de las Yeguas. A partir de aquí el sendero se empina por un terreno más escarpado.

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Remontando la corriente hasta llegar al recóndito puente del Carrascal en lo más intrincado de la ruta.

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Subida por el collado de las Yeguas: Robles y Sierra de Gredos. En las cumbres persisten las nieves.

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Cascada de la garganta del collado de las Yeguas, una de tantas que nos encontramos en la ruta.

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La fuente Los Zarzalones en el tramo comprendido entre el puente del Carrascal y Puente Nuevo invita al descanso tras saciar la sed.

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Cerca nos encontramos con la majada de los Zarzalones donde contemplamos buenas panorámicas del valle por donde discurre la garganta de los infiernos.

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Terreno granítico bajando hasta el Puente Nuevo por una antigua calzada. Diversas alternativa se nos insinúa a partir de aquí: Remontar el collado de las Losas hasta Tornavacas o bordear la garganta por la derecha hasta Jerte.

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La garganta en su nacimiento a su paso por el puente de Carlos V o Puente Nuevo.

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Cruzamos el llamado Puente Nuevo para ascender por el collado la Losas; tras pasar por la fuente de la Jarandilla y adentrarnos en el bosque del Reboldo nos dirigimos al Valle principal por donde discurre el río Jerte.

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Avanzamos por la ladera de la Sierra de Tormantos. Se trata de una prolongación de la Sierra de Gredos que delimita el Valle del Jerte de la comarca de la Vera. Sus pies son lamidos por la garganta.

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Ahora discurrimos por una pista en la ladera derecha de la garganta donde crecen algunos cerezos, olivos y robles. También observamos algunas curiosas muestras de la arquitectura rural como este abrevadero para el ganado.

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Pero el protagonista es el cerezo como muestra esta hermosa panorámica del valle en primavera: Cumbres nevadas y cerezos en flor en las proximidades de Jerte.

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Ahora lo cerezos en flor nos amenizan el camino, que abandonamos continuamente para conseguir estos magníficos puntos de vistas.

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En las laderas soleadas del Valle del Jerte prosperan los cerezos, que a la sazón lucen sus mejores galas. Con el verano, sus frutos constituye una fuente de riqueza para toda la comarca.

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Río Jerte a su paso por la localidad de Jerte.

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Bucólica estampa: Yegua con su potrillo en un prado junto al río. Al descender de las cumbres volvemos a encontrarnos con los vecinos y visitantes que pasean al socaire del buen tiempo a la vera del río.

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Río Jerte con el exuberante bosque de ribera formado por alisos, fresnos y sauces, nos evoca a Machado: “La primavera besaba suavemente la arboleda y el verde nuevo brotaba…”

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“Bajo ese almendro florido todo cargado de flor…” Arboles cuajados de pétalos en los bancales. Cuando las nieves de las montañas ya se retiran, las flores revisten de blanco las laderas del valle, no de almendros sino de cerezos.

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Entre el perfume de las flores con el pueblo de Jerte en el valle configurando un idílico y ameno paisaje. Ahora la ruta jalonada de cerezos se hace más cómoda y apacible.

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Otro chorrero o cascada. En los márgenes persisten los musgos y líquenes que colorean de verde las grises pedrizas.

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Cerezos de las laderas junto a una cabaña pastoril.

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Los campos de cerezos en las riberas del Jerte nos invitan constantemente a disparar la cámara. Una vez y otra…

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Y otra. Invitación que no podemos rehusar: Sierra de Gredos desde el Valle del Jerte.

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Contraste: Flores en el valle y nieve en las cumbres.

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La danza de las flores en el Valle. La ruta está llegando a su fin.

Pulse para ver la ruta (azul) en wikiloc

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